Cómo afecta a Meltdown y Spectre en tu empresa

La compañía Intel está ya recibiendo demandas judiciales por los fallos Meltdown y Spectre, descubiertos recientemente en la gran mayoría de microprocesadores pero que afectan especialmente a los de Intel. Varias empresas piden compensaciones a la veterana compañía por los problemas que conllevará mitigar estas amenazas, especialmente la bajada de rendimiento de los sistemas.
Meltdown y Spectre vienen de fallos de diseño en los chips y su principal riesgo es el robo de información. Meltdown afecta a los microprocesadores Intel fabricados a partir de 1995, mientras que Spectro afecta a la gran mayoría de microprocesadores del mercado, en mayor o menor medida, incluidas las tarjetas gráficas Nvidia. Meltdown permite a un atacante local robar datos de la memoria del sistema, mientras que Spectro permite robar datos de cualquier aplicación, de forma remota.
Varias pruebas de concepto han demostrado que, explotando estos fallos de seguridad informática, atacantes avanzados podrían conseguir desde contraseñas hasta imágenes, documentos o cookies. Las empresas que manejen información sensible serían por tanto las que estarían más en riesgo, y no sólo a nivel de portátiles o servidoras, sino de cualquier dispositivo que tenga un microprocesador, como los teléfonos, tablets, centralitas, cámaras de vigilancia, controles industriales, domótica, incluso coches.


¿Es pitjor Spectre o Meltdown?

Los ataques que posibilita Spectre son bastante más complejos de llevar a cabo que los de Meltdown, pero es también más complejo defenderse de Spectro. La solución definitiva para este problema es cambiar los procesadores, pero al ser una solución cara es poco probable que se aplique masivamente. Los principales sistemas operativos ya han repartido, mediante actualizaciones automáticas, mitigaciones de software para ambos fallos, aunque alguna ha dado problemas, como el parche de Windows que hace dos días “congeló” todos los ordenadores con chips AMD, por lo que se recomienda instalar con prudencia.
Los productores de “software” advierten que los pegados no cierran totalmente la posibilidad de un ataque, solo lo reducen. Además, estos pegados rebajan el rendimiento de la máquina entre un 5 y un 30%, siendo el sistema operativo Windows de los más afectados. Google ha anunciado una solución que podría evitar esta ralentización, pero por el momento Microsoft ya ha admitido públicamente que los parches tendrán un impacto en el rendimiento de Windows.
Los ordenadores fabricados antes de 2015 sufrirán las mayores ralentizaciones en Windows, así como los Windows Server, cuyo rendimiento caerá de forma importante y será preciso analizar si vale la pena actualizar, evaluando el riesgo y el equilibro de la compensación de seguridad frente al rendimiento. En cuanto a Windows 10, la desaceleración será sólo de un dígito en los ordenadores comprados de 2016 hacia adelante, siendo más importante en los más antiguos. También Windows 8 y Windows 7 con procesadores antiguos lo notarán.
Esta afectación en el rendimiento, así como las tareas a realizar para mitigar los fallos a nivel de software y de hardware, es un mísil directo al correcto funcionamiento y rentabilidad de los servicios en la nube y de alquiler de servidores, aunque Amazon, Microsoft y Google han expresado públicamente que no habrá problemas para sus clientes. Las demandas contra Intel no han venido de ellos, a quienes posiblemente Intel ofrecerá compensaciones en forma de importantes rebajas en sus productos.


Más allá de Spectre y Meltdown

Las demandas, colectivas, presentadas en California, Oregón e Indiana, piden compensaciones por la ralentización de los ordenadores que causará la aplicación de los pegados. Las tres demandas citan también la demora de Intel al divulgar públicamente estos fallos, dado que está demostrado que los conocía desde junio del año pasado, incluso es público que su CEO vendió acciones al tener noticia de los mismos. No se conoce aún la afectación en servicios financieros ni otros sistemas. Los afectados están aún cerrando agujeros a toda prisa. Es de esperar que cuando se vuelva a la normalidad se demanen más responsabilidades.

Infordisa

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